Cuatro aclaraciones
Mi opinión en contra del registro como marca de «30S» no me hace representante del grupo en contra del gobierno en funciones en Ecuador. Yo desde 1997 dejé de vivir en el país y por lo tanto no me siento calificado para hacer una crítica general de la forma en que se gobierna. No soy “correista”, no soy “anti-correista”, soy una simple persona que el 30 de septiembre de 2010 vi como el país donde nací abrió los ojos ante el poder del internet como un medio de comunicación independiente. Mantengo una posición apartidista del tema porque creo que mis orientaciones políticas en este momento son irrelevantes.
En diferentes entrevistas me han hecho preguntas con clara intención de que haga opiniones contrarias al gobierno. Siempre me niego a contestar. Cuando me preguntan cuáles son los intereses o las motivaciones del gobierno yo contesto que están preguntando a la persona equivocada, que hagan esa pregunta a ellos.
De la misma forma en que rechacé que se registre la palabra «barcamp» en México, me opongo a que se registre las siglas «30S» en Ecuador. No para adueñármela, para decir que yo soy su inventor. Eso es ridículo. Proponer hashtags (como he dicho en diferentes y cientos de ocasiones) tiene poquísimo valor. El mérito es de los ecuatorianos que la adoptaron, desde cualquier persona en la calle comentando lo que ve a su alrededor hasta la persona del Gobierno que decidió usarlo para comunicar por Twitter el estado de excepción. 30S no le pertenece a nadie y por eso le pertenece a todos.
Mi opinión hacia un intento de registro por parte del Gobierno actual de Ecuador es eso, una mera opinión. Opinión que los medios de comunicación ecuatorianos han decidido amplificar. La “lucha”, al menos ahora mismo, en realidad debe ser hacia el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual, para que no acepte el registro de marcas genéricas. Y por eso es importante firmar la petición.
